jueves, 21 de enero de 2010

Cómo lucir más delgado al instante


Existen algunos trucos de ilusión óptica que nos permiten perder entre 1 y 2 kilogramos con el uso de algunas prendas de vestir, si eres de las personas que quieren lucir así entonces:


1. Utiliza prendas con elementos de diseño vertical.


2. Utiliza zapatos de tacón mediano o alto.


3. Utiliza calcetines que combinen sutilmente con el color de los zapatos.

4. Dobla las mangas de blusas y suéteres justo abajo del codo.

5. Conserva una buena postura. El pararte derecho siempre te hará lucir más esbelto.

6. Utiliza prendas de corsetería que mantengan todo en su lugar.

7. Utiliza una camisola de tirantes ligera y holgada debajo de las prendas de vestir. Esto te
servirá para ocultar las lonjitas.

8. Que tus prendas de vestir tengan alguna forma que estilice, pero no la forma de costal.

9. Usa colores oscuros en la parte baja del cuerpo.

10. Evita las telas brillantes.

11. Usa telas con texturas finas y medias.

12. Evita usar telas gruesas sobre las partes más grandes del cuerpo.

13. Utiliza accesorios en la parte alta de tu cuerpo, como un broche o prendedor, o aretes que actúen como punto focal para disminuir la atención hacia la figura.

14. Usa accesorios y diseños medianos.

15. Utiliza estampados con fondo obscuro.

16. No utilices diseños o estampados llamativos en las zonas que no quieras que sean vistas.

17. Mantén siempre una apariencia elegante y natural.

miércoles, 13 de enero de 2010

El valor de la cortesía


“En cualquier lugar en el que haya un ser humano, existe una oportunidad para la generosidad”
Seneca

En nuestro mundo actual, en nuestro día a día, con el pensar constante y egoísta de satisfacer nuestras propias necesidades… ¿nos preocupamos por buscar la forma de hacer lo correcto?

Tenemos la necesidad de creer en algo que nos dé una dosis de motivación y significado a nuestra vida. Pero un punto crucial que hemos descuidado o tal vez olvidado es que nuestro éxito en la vida involucra la forma en la que nos tratemos los unos a los otros todos los días.

El hacer las cosas bien implica reducir la carga en la vida de las personas a nuestro alrededor.

Esta premisa funciona en cualquier lugar del mundo. Si como sociedad miramos con detalle el código de comportamiento basado en el respeto, comedimiento, y responsabilidad, entonces encontraremos la urbanidad o cortesía.

Podemos ser unos buenos conductores de nuestras acciones y nuestras emociones y así reducir el impacto de lamentar nuestra infelicidad en nuestras vidas. A pesar de que en la vida se considera la existencia de sufrimiento, podemos hacer algo al respecto. Nuestras relaciones humanas son parte de la vida. Las buenas relaciones pueden hacer nuestra vida más cordial, las malas relaciones pueden hacer que nuestra vida sea intolerable. Aunque algunas veces podemos ser felices a pesar de otros, generalmente somos felices gracias a ellos, gracias a la relación con ellos.

Para aprender a ser felices tenemos que aprender cómo vivir en armonía con los demás y la cortesía es la clave para ello. A través de la cortesía desarrollamos la capacidad de pensar cuidadosamente antes de actuar, fomentamos una efectiva expresión propia y comunicación y ampliamos el rango de nuestras respuestas positivas. La cortesía permite que nos conectemos con éxito con otros.

Necesitamos contar con un amor propio sano y trascender en nosotros mismos.

En el momento en que encontramos un equilibrio, es el momento en que el bienestar y la felicidad inician.

Nosotros existimos y percibimos nuestra identidad en relación con otros. La vida es relacionarse. Nos guste o no, somos la cera sobre la cual otros dejan su marca. Cuando alguien quiere utilizarnos o abusar de nosotros, ello se convierte en una parte de quiénes somos, a pesar de nuestro amor propio. Sin embargo, Cuando estamos en el lado receptor de un acto de amabilidad, nos sentimos validados. Traducimos el acto a un mensaje tácito muy simple, de gran alcance para nosotros mismos: “tengo valor y mi vida tiene significado”. Es entonces cuando empezamos a comprender el valor de la cortesía.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Si eres el invitado...


Cómo ser un huésped considerado

En estas fiestas y durante las vacaciones, probablemente tengamos muchas ganas de visitar a nuestros seres queridos para darles el abrazo de Navidad y Año Nuevo.

Al vivir en la época en la que la tecnología nos permite comunicarnos de manera efectiva, no existe una razón para no avisar cuando llegaremos a la casa de un amigo.

Si nos hacen una invitación ya sea a un desayuno, comida, cena o fiesta, es muy importante respetar la hora tanto de la llegada como de la retirada. No excedas tu permanencia, pero tampoco partas muy temprano. Utiliza tu sentido común y las señales del anfitrión.

Nunca lleves a un agregado a la reunión si únicamente has sido invitado con tu pareja, aunque tengas de visita de Singapur a tu hermana con su esposo y sea cómodo para ti llevarlos.

El anfitrión decidirá si asistirán niños. Si en la invitación no los menciona, seguramente no están incluidos. No solicites una excepción con los tuyos ya que el anfitrión puede sentirse presionado.

Tal vez te dé un “si” por compromiso, pero no sería justo para los demás invitados que tuvieron que rechazar la invitación o contratar a una niñera para seguir las reglas. También pueden darte un “no”, lo cual lo haría sentir incómodo y hacerlo pasar por un nada merecido mal momento al tener la atención de invitarte.

Jamás asumas que Fido o Rambo serán bienvenidos. En primer lugar, es muy importante considerar que existen personas con alergias a los animales. Por otro lado, si el anfitrión tiene mascotas, tal vez no sean afines con la tuya y, además, pueden haber ciertos inconvenientes por parte del anfitrión cuando tu mascota tenga que hacer sus necesidades.

Como invitado, el ofrecer ayuda al anfitrión cuando está solo, atendiendo, puede ser un gran gesto de cortesía e inclusive, una muestra de agradecimiento por el esmero de su recepción.

Si alguien te comenta: “a ver si un día van a nuestra casa de Valle…” no des por hecha la invitación.

“Si eres invitado por varios días, el adaptarte a la dinámica del lugar, ayudar a las labores y en los gastos, te hará sentir más cómodo y seguramente, tendrás una invitación abierta para el día en que desees regresar”.

Si se te invita por una semana, únicamente será una semana.

Para que seas el huésped que todos desean invitar, considera que probablemente en el lugar que visitas, no está permitido fumar. Coloca tu equipaje y prendas fuera del alcance de la vista y abstente de reorganizar el mobiliario de tu habitación. Tiende tu cama todas las mañanas a menos que sea parte del trabajo del personal doméstico. Si compartes el baño, procura no tardarte. Aunque no lo compartas, mantenlo ordenado y limpio.

El principal objetivo es que des las menores molestias.

Si puedes encender la televisión de tu cuarto, mantén el volumen bajo. Nunca tomes los videos o discos del anfitrión sin solicitarlos. Respeta la dinámica del lugar de tal forma que no interfieras en los horarios en los que se lleva a cabo la limpieza, levantándote dentro de los horarios que se acostumbran en el lugar, igualmente para el desayuno, la comida, etc.

Evita rondar por la casa o hurgar en cajones, muebles o lugares que sean parte de la intimidad de tu anfitrión.

Si utilizas tu teléfono celular, procura hacerlo en tu habitación o en alguna zona en la que no causes ninguna molestia. Si necesitas usar el teléfono de la casa, solicita permiso y sé breve en tus llamadas. Si son llamadas de larga distancia, adquiere una tarjeta telefónica para que los cargos se hagan en ella.

Es importante que consideres el informar a tu anfitrión sobre tus planes durante el día. Deja un número en donde te puedan localizar. Si regresarás a las 7:00, llega a esa hora. Si te retrasas, llama por teléfono para avisar. Nunca llegues con una visita sin haber consultado con anterioridad.

Devuelve pronto cualquier cosa que hayas pedido prestada. A la hora de partir, nunca te lleves nada que no te pertenezca.

Aún si tu estancia no fue tan placentera como esperabas, cuenta con una buena disposición y muestra agradecimiento a tus anfitriones por su esfuerzo. Despídete con calidez y envía una nota de agradecimiento en cuanto llegues a casa. Nunca menciones ningún inconveniente que hayas experimentado con tu anfitrión. Cuando platiques de tu estancia a una tercera persona, exprésate positivamente y enfócate a las cosas buenas que recibiste. Nunca comentes algún acontecimiento que pueda dejar en evidencia a quien tuvo la atención de darte hospitalidad en su hogar.

jueves, 17 de diciembre de 2009

¿Serás anfitrión? ¡Procura ser el mejor!


Estas fechas decembrinas nos invitan a festejar con los amigos, con la familia, con los compañeros y quizá nos corresponda ser anfitriones en alguna ocasión.

Desde el momento en el que nos comprometemos a tener invitados en nuestro lugar, también debemos adquirir el compromiso de ofrecerles una hospitalidad placentera.

“Los pequeños detalles hacen la diferencia”

Si durante la sobremesa decimos “puedo preparar café si quieren”, tal vez nuestros invitados no quieran causar molestias y no sugieran su preparación, pero sin embargo, si afirmamos “voy a preparar café o té, ¿alguien de ustedes desea? Entonces nuestros invitados se sentirán más cómodos y aceptarán.

Durante la botana, por ejemplo, es mejor no preguntar si alguien quiere comer algo, sencillamente debemos colocar los alimentos al alcance de los invitados para que se sientan con la libertad de servirse.

“Tus invitados no deben sentir que se deben ganar tu hospitalidad”

Si alguno de tus invitados es médico, evita enseñarle tu salpullido; o preguntarle al abogado cómo puedes demandar a tu exjefe. Recuerda que es momento de esparcimiento y tal vez quieran olvidarse de su profesión durante ese tiempo. Si deseas consultarles, entonces contáctalos posteriormente.

Nunca solicites a tu amigo el cantante o el pianista que dé un show, al menos que sepas que le gusta y que se sentirá cómodo haciéndolo frente al grupo de invitados.

Cuando eres anfitrión, tus invitados no tienen la obligación de ayudarte en la cocina, a menos que te lo ofrezcan y te sientas en confianza de aceptar dando las gracias sencillamente.

Las reglas cambian cuando tienes invitados por varios días. Entonces puedes esperar más apoyo o colaboración por parte de ellos durante su estancia.

Hay que dejar que los huéspedes realicen tareas sencillas que los hagan sentir que no se están imponiendo a ti para que puedan disfrutar mejor tu hospitalidad.

Asegúrate que tus huéspedes sepan que estás encantado de pasar tiempo con ellos, pero te cuidado de no abrumarlos con demasiada atención. Pregúntales si hay algo en particular que desearían hacer; sin embargo, tal vez quisieras seleccionar algunas actividades antes de su llegada, pensando en los intereses que tienen en común.


Como anfitrión considerado quieres que se den cuenta que no sólo estás planeando en su beneficio, sino también en el tuyo. Por ejemplo, puedes sugerir visitar la exposición en el museo que has querido ver desde hace tiempo. Este es el momento perfecto para ir, todos lo disfrutarán.

Alterna días con actividades y relajados. Saturar la agenda puede ser estresante y cansado tanto para ti como para tus invitados.

Tus huéspedes deben sentir que a pesar de estar en casa de alguien más pueden tener el control de su tiempo. En cuanto a la salida hacia algún paseo, podrías sugerir el ir juntos o el que tu huésped vaya por su cuenta si lo desea. Al mismo tiempo, siéntete libre de solicitar tiempo para ti cuando tengas compromisos que atender.

Para recargar energía, como anfitrión, algunas veces necesitarás darte un receso y estar solo. Asegúrate que tus huéspedes puedan encontrarte en caso de alguna emergencia, pero hazles hincapié en que necesitas tener tu espacio.

Finalmente, recuerda que tu objetivo al actuar como anfitrión, es lograr que conozcas mejor a tus invitados y reforzar los lasos. Nunca olvides escuchar y hablarles desde tu corazón.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Dime cómo eres y hablaré de tus modales


Recuerdo esa frase que repetía mi madre: “come en tu casa como si estuvieras con el rey, para que cuando estés con el rey, comas como en tu casa”. Una frase que deberíamos tener siempre en mente a la hora de sentarnos a la mesa.

El correcto uso de los cubiertos es una gran muestra de educación por lo que a continuación encontrarás algunos puntos relevantes que deberás considerar para su uso.

Como regla general, todos los cubiertos se cogen por el mango en su parte superior. El tenedor se toma con la mano derecha y con las púas hacia arriba. Se utiliza para llevar los alimentos a la boca, y para trocear alimentos blandos como verduras, tortillas y huevos. Si se utiliza con el cuchillo, el tenedor se coge con la mano izquierda y las púas hacia abajo, siendo su misión llevar los alimentos a la boca.

La cuchara, se coge con la mano derecha y la concavidad hacia arriba. Es utilizada para alimentos líquidos (sopas), pastosos (cremas, purés) y otros platos como legumbres y platos caldosos. Al igual que el tenedor se usa entre los dedos pulgar, índice y corazón.

El cuchillo se sujeta con la mano derecha y el filo hacia abajo. Y se utiliza haciendo una ligera presión con el dedo índice, por la parte opuesta al filo. El cuchillo nunca se lleva a la boca, ni se chupa ni se limpia (con la boca o la servilleta). La función del cuchillo es cortar o trocear los alimentos.

“Ninguna de las piezas de la cubertería se limpia con la servilleta”.

La cuchara se puede utilizar con el tenedor únicamente para servir ensalada. Aunque existen gran variedad de cubiertos, por regla general, se utilizan solamente los más básicos, ya que los demás pueden no ser necesarios.

“La comida se lleva a la boca, no la boca a la comida”

Cuando se trata de pocos comensales, en algunos restaurantes, se colocan los cubiertos a medida que se cambian los platos.

Si mientras estamos en torno a la mesa, queremos hacer una pausa, los cubiertos deben reposar en el plato y no sobre el mantel o la servilleta. Se deben colocar en un ángulo de 45°, el tenedor con las púas hacia abajo y el cuchillo con el filo hacia adentro.

Si al terminar deseamos que nos retiren el plato, los cubiertos deberán estar colocados de forma paralela, a un lado del plato (similar a las cuatro y veinte, en las manecillas de un reloj).

Los alimentos se cortan a medida que se van comiendo. Solamente se permite que se corten completamente cuando se trata de niños, de personas incapacitadas o de edad muy avanzada.

Los cubiertos se utilizan de afuera hacia dentro y se colocarán siguiendo el orden de los alimentos que se servirán. La esencia de los buenos modales en la mesa es actuar con naturalidad, de esta forma, si comentes un error, difícilmente será notorio.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Lente obscuro en cuarto obscuro...


Recuerdo esa frase ochentera de “lente obscuro en cuarto obscuro… ¡Naco seguro!”

Efectivamente, los lentes de sol tienen una función primordial y es la de proteger a nuestros ojos de las exposiciones al sol y de las radiaciones nocivas que éste puede producir.

En muchas ocasiones también se utilizan por razones estéticas, pero aquí hay una serie de consejos a seguir para el uso correcto de los lentes de sol y no parecer al de aquella frase ochentera.

1. Utilízalos siempre en espacios abiertos. Nunca debes entrar con ellos puestos a ningún lugar cerrado, ya sea restaurante, iglesia, comercio, etc. Las únicas excepciones aplican cuando se presenta alguna lesión ocular o algún otro motivo de salud.

2. Debes quitarlos siempre que hables con otra persona en cualquier lugar, ya que se considera una falta de educación permanecer con ellos puestos en una conversación. También aplica esta regla cuando nos presentan.

No importa si eres hombre o mujer.

3. Si la vestimenta es de etiqueta, será mejor olvidarse de ellos, a menos que se requieran para algún cuidado de la salud, por lo que se recomienda que sean lo más discretos posible.

4. Cuando no utilices los lentes de sol, guárdalos siempre en el bolsillo, en su funda o en tu bolso. No los coloques encima de la mesa de un restaurante, en la cabeza como diadema o colgados del escote.

5. Si te los quitas por un momento para hablar o saludar, no juegues con ellos, no chupes las patillas o algo semejante.

Un cristal para cada ocasión

El uso de los lentes de sol no es sólo una buena forma de complementar un estilo determinado. Hay que tomar muy en cuenta la importancia que tiene la filtración de los rayos solares en nuestra piel y sobre la visión y por ello no es aconsejable comprarse unos lentes que sean imitación ya que no cuentan con ninguna protección contra los rayos UVA.

Elige los lentes dependiendo de tu tipo de piel y del uso que les des. El color y tono del cristal resultan fundamentales.

Si el color de la lente es marrón filtrará las radiaciones azules, aumentando el contraste y la profundidad de campo; ideal para los deportes al aire libre, ya que producen un efecto relajante. Si prefieres que tus lentes de sol no distorsionen los colores, lo mejor es que optes por los cristales de color gris.

Al igual que el color gris, el verde mantiene la fidelidad de los colores y son óptimos para ambientes al aire libre, sobre todo, con mucha luz. Si prefieres unos lentes con los cristales de color amarillo, deberás saber que aumentan el contraste y potencian la visión en tres dimensiones, por lo que se obtiene una excelente profundidad de campo; son ideales para conducir cuando hay niebla y para deportes de movimientos rápidos, como el tenis.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Maquíllate para la ocasión


Lo primero que debes considerar para un buen maquillaje es que lo hagas según la ocasión. Aquí te damos algunos consejos ya que si tu maquillaje es adecuado, ¡entonces lucirás espléndida!

Para ir a la oficina

En el mundo laboral, opta por un maquillaje serio y austero. Debes prestar atención a todo el maquillaje en general, pero evita los detalles minimalistas y demasiado sofisticados.

Una buena solución es utilizar una base fluida duradera, uno poco de color en las mejillas; los ojos con una sombra y delineado sutiles. Pon un toque de color a tus labios o un gloss para darles un poco de brillo.

Comida de Negocios

A pesar de que sigue tratándose del ámbito laboral, es un compromiso más especial. Lo mejor es continuar con las líneas básicas del maquillaje que utilizas para ir a trabajar, pero resaltando algunos aspectos. En este sentido, puedes darle un poco más de color a tus labios o, con el lápiz, enfatizar ligeramente tu mirada.

Ir a clases

Ante todo, evita el exceso de maquillaje. Recuerda que vas a clases y no a una fiesta. Ilumina tu piel con un poco de rubor y polvos. Como punto final, aplícate rímel transparente o de color suave.

Entrevista de trabajo

La primera impresión que se da en una entrevista de trabajo es esencial, ya que es el primer contacto que tienes con la empresa en la que deseas trabajar. Es recomendable maquillarse disimulando los defectos de la piel y resaltando los aspectos más favorecedores de tu rostro. Debes darle un mayor protagonismo a tus ojos, relegando los labios a un segundo plano.

Huye de los colores llamativos y, por supuesto, combina el maquillaje con la ropa que lleves. Una imagen de naturalidad y elegancia te ayudará a estar más segura de ti misma a la hora de la entrevista.
Reunión informal

Es la ocasión ideal para maquillarte como más te guste, pero siempre creando un resultado natural.

Salida a fiesta


Durante la noche, la combinación de la luz natural y artificial te permite jugar con los colores del maquillaje. Los tonos nacarados, los dorados o plateados, son básicos para la sombra de ojos. Es muy importante que tu maquillaje vaya de acuerdo con tu personalidad para que te sientas auténtica. Si tu estilo es muy clásico, no intentes las tendencias de moda ya que se notará que el maquillaje no es parte de ti.

Playa o alberca

Muchas personas piensan que es obligatorio ir a la playa o a la piscina con la cara lavada; aunque casi todas las firmas cosméticas incluyen en sus ofertas una completa gama de productos resistentes al agua, que se mantienen fijos aún cuando nos mojamos la cara. Se puede utilizar una máscara de pestañas resistente al agua y una base de maquillaje fluido muy suave con las mismas características.