jueves, 11 de febrero de 2010

Los colores incitan los sentidos


¿Algunas veces te has probado una prenda de vestir que te ajusta muy bien pero no acaba de convencerte?

No siempre lo percibimos en una primera impresión, pero muchas veces lo que no nos hace lucir bien es el color de la prenda.

Los colores forman parte de nosotros, pueden favorecernos o perjudicarnos.
El estudio del color resulta muy extenso. Se habla de la forma en que se reacciona emocionalmente hacia ellos, pero lo resumiremos al entendimiento básico para que puedas utilizarlos adecuadamente en tu vida.

El color incita nuestros sentidos. Nuestra mirada apunta hacia el color. En la zona del cuerpo en donde coloques el color, la mirada se mantendrá fija por mayor tiempo que en las zonas en donde no lo haya. Por esta razón, es preferible utilizar el color en accesorios o prendas de vestir cerca de las zonas que deseas destacar, dando prioridad al rostro, ya que el color será el punto focal en nuestras prendas de vestir.

¿Cálidos y Fríos?
Por su temperatura, los colores se dividen en cálidos y fríos. Para comprender de forma simple estos términos, piensa en el calor y los colores que lo rodean: amarillos, naranjas…Y en el frío, como la nieve y los tonos azules en los glaciares…

También deberás tomar en cuenta el valor, lo que hace que el color sea más claro o más obscuro. Se determina por la cantidad de blanco o negro que contenga; y la intensidad, que es el grado de pureza del color, en donde se ubican los colores brillantes y los mates.

Los colores crearán un determinado balance. Así, podrás seleccionar cuál se verá mejor en tu cabello, tu maquillaje y las prendas de vestir cerca de tu rostro.

Una habitación pintada de negro crea la ilusión de ser más pequeña. Cuando utilizas pantalones negros, tu silueta lucirá más delgada que si usas blancos.
Las personas miramos los colores brillantes primero.
Ya sea en tu cabello, en tu maquillaje o prendas de vestir utiliza colores claros en las áreas que quieras ampliar y que deseas que atraigan más la atención y utiliza colores obscuros en las zonas a las que no desees atraer la atención o que quieras que luzcan más pequeñas.

jueves, 4 de febrero de 2010

El poderoso impacto de nuestra imagen


Mi amiga Adriana envió a su hija Mónica de 22 años a estudiar al extranjero. A su regreso, platicó a sus padres a cerca de su nueva conquista. Un hombre encantador, sumamente preparado, inteligente, culto, amante de la música, creativo y divertido. Como padres, su inquietud por conocer al galán en cuestión se vio atropellada justo en el momento en que ella, entusiasmadísima, sacó de su cartera la más reciente foto de su príncipe azul.


Pero ¿Por qué los padres se habrán paralizado si ella les habló de sus múltiples cualidades?


Éste es un claro ejemplo del Poderoso Impacto de Nuestra Imagen.


Para muchas personas, la imagen no representa un factor relevante, pero tal vez no se han dado cuenta que a través de ella proyectamos nuestra personalidad, nuestros valores, intereses, roles y en ocasiones, nuestras metas. La forma en que nos esmeremos en nuestro arreglo atraerá la atención positiva o negativa de quienes nos rodean. Nuestra imagen es nuestra proyección ante los ojos y mentes de los demás.


Retomemos la historia de mi amiga Adriana. La hija platica a sus padres del hombre al que conoció, pero sin embargo, el paquete de cualidades al que hace referencia tiene una envoltura distinta. ¿Habrán tenido la misma reacción?


¿Cómo nos percibimos a nosotros mismos?

Mediante nuestra auto-imagen. En combinación con todas nuestras características, tanto físicas como psicológicas y tomando en cuenta nuestros valores, actitudes, personalidad, talento y habilidades; podemos hacer que nuestra imagen trabaje de forma positiva o negativa. Es la representación de cómo

nos miramos de adentro hacia fuera y lo que queremos proyectar del interior al exterior.

El magnetismo de nuestra auto-imagen es el que determina la atracción hacia ciertas prendas de vestir de manera consistente, así proyectamos la imagen que tenemos de nosotros mismos y la forma en la que deseamos ser percibidos por los demás.


Nos vestimos de adentro hacia fuera. Si tenemos un concepto erróneo sobre nuestro ser

psicológico o social, nuestra forma de vestir y nuestro arreglo enviarán mensajes confusos tanto para nosotros como para los demás, obteniendo reacciones negativas.


¿Cómo queremos que los demás nos perciban?

Al pensar que nuestra imagen está trabajando continuamente en cualquier ámbito y al vestir apropiadamente de acuerdo a nuestra personalidad, nuestros valores e intereses; a la ocasión y al proyecto que tengamos en mente; será más sencillo integrarnos a un grupo o lograr nuestros objetivos.

Al vivir en una sociedad compleja y competitiva, debemos identificar el impacto de nuestra apariencia y la impresión que creamos a cerca de nosotros mismos.

jueves, 28 de enero de 2010

La encrucijada en la elección de la camisa


Debido a la versatilidad que tienen las camisas, en ocasiones se presentan dudas en su uso. Aquí te damos algunos consejos para que, cuando te encuentres en una encrucijada, puedas salir de ella de la mejor forma posible.


Cómo utilizar una camisa blanca en cuatro ocasiones diferentes.



  • Una sola camisa blanca puede ser muy útil en diferentes ocasiones. En un mismo día, puedes tener una transformación de una vestimenta formal para el trabajo a una cena con los amigos.

  • La camisa blanca puede ser muy formal si la combinas con un traje obscuro, pero puedes darle un giro casual si en su lugar utilizas unos jeans obscuros, unos zapatos y un cinturón cafés.

  • Para un look de invierno, la camisa blanca puede dar un toque luminoso si la combinas con un suéter y un abrigo en tonos grises.

  • En un domingo relajado, la camisa blanca puedes combinarla con un suéter en tono claro y unos caquis.

La camisa estampada.



  • Es posible utilizar una camisa estampada, siempre y cuando vaya de acuerdo a tu estilo personal y a la ocasión.

  • No pretendas usar una camisa con rayas de múltiples colores o con un estampado floral al estilo Monet para la cita a ciegas que te organizó tu mejor amigo.

  • Utiliza estampados pequeños y repetidos máximo en dos colores, como unos cuadros en azul y blanco o una camisa con rayas pequeñas.

  • En una vestimenta formal, lo mejor es que utilices camisas lisas o con estampados geométricos pequeños, sobre todo si la corbata también cuenta con un diseño. Procura que los tonos de la camisa armonicen con los tonos de la corbata.

jueves, 21 de enero de 2010

Cómo lucir más delgado al instante


Existen algunos trucos de ilusión óptica que nos permiten perder entre 1 y 2 kilogramos con el uso de algunas prendas de vestir, si eres de las personas que quieren lucir así entonces:


1. Utiliza prendas con elementos de diseño vertical.


2. Utiliza zapatos de tacón mediano o alto.


3. Utiliza calcetines que combinen sutilmente con el color de los zapatos.

4. Dobla las mangas de blusas y suéteres justo abajo del codo.

5. Conserva una buena postura. El pararte derecho siempre te hará lucir más esbelto.

6. Utiliza prendas de corsetería que mantengan todo en su lugar.

7. Utiliza una camisola de tirantes ligera y holgada debajo de las prendas de vestir. Esto te
servirá para ocultar las lonjitas.

8. Que tus prendas de vestir tengan alguna forma que estilice, pero no la forma de costal.

9. Usa colores oscuros en la parte baja del cuerpo.

10. Evita las telas brillantes.

11. Usa telas con texturas finas y medias.

12. Evita usar telas gruesas sobre las partes más grandes del cuerpo.

13. Utiliza accesorios en la parte alta de tu cuerpo, como un broche o prendedor, o aretes que actúen como punto focal para disminuir la atención hacia la figura.

14. Usa accesorios y diseños medianos.

15. Utiliza estampados con fondo obscuro.

16. No utilices diseños o estampados llamativos en las zonas que no quieras que sean vistas.

17. Mantén siempre una apariencia elegante y natural.

miércoles, 13 de enero de 2010

El valor de la cortesía


“En cualquier lugar en el que haya un ser humano, existe una oportunidad para la generosidad”
Seneca

En nuestro mundo actual, en nuestro día a día, con el pensar constante y egoísta de satisfacer nuestras propias necesidades… ¿nos preocupamos por buscar la forma de hacer lo correcto?

Tenemos la necesidad de creer en algo que nos dé una dosis de motivación y significado a nuestra vida. Pero un punto crucial que hemos descuidado o tal vez olvidado es que nuestro éxito en la vida involucra la forma en la que nos tratemos los unos a los otros todos los días.

El hacer las cosas bien implica reducir la carga en la vida de las personas a nuestro alrededor.

Esta premisa funciona en cualquier lugar del mundo. Si como sociedad miramos con detalle el código de comportamiento basado en el respeto, comedimiento, y responsabilidad, entonces encontraremos la urbanidad o cortesía.

Podemos ser unos buenos conductores de nuestras acciones y nuestras emociones y así reducir el impacto de lamentar nuestra infelicidad en nuestras vidas. A pesar de que en la vida se considera la existencia de sufrimiento, podemos hacer algo al respecto. Nuestras relaciones humanas son parte de la vida. Las buenas relaciones pueden hacer nuestra vida más cordial, las malas relaciones pueden hacer que nuestra vida sea intolerable. Aunque algunas veces podemos ser felices a pesar de otros, generalmente somos felices gracias a ellos, gracias a la relación con ellos.

Para aprender a ser felices tenemos que aprender cómo vivir en armonía con los demás y la cortesía es la clave para ello. A través de la cortesía desarrollamos la capacidad de pensar cuidadosamente antes de actuar, fomentamos una efectiva expresión propia y comunicación y ampliamos el rango de nuestras respuestas positivas. La cortesía permite que nos conectemos con éxito con otros.

Necesitamos contar con un amor propio sano y trascender en nosotros mismos.

En el momento en que encontramos un equilibrio, es el momento en que el bienestar y la felicidad inician.

Nosotros existimos y percibimos nuestra identidad en relación con otros. La vida es relacionarse. Nos guste o no, somos la cera sobre la cual otros dejan su marca. Cuando alguien quiere utilizarnos o abusar de nosotros, ello se convierte en una parte de quiénes somos, a pesar de nuestro amor propio. Sin embargo, Cuando estamos en el lado receptor de un acto de amabilidad, nos sentimos validados. Traducimos el acto a un mensaje tácito muy simple, de gran alcance para nosotros mismos: “tengo valor y mi vida tiene significado”. Es entonces cuando empezamos a comprender el valor de la cortesía.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Si eres el invitado...


Cómo ser un huésped considerado

En estas fiestas y durante las vacaciones, probablemente tengamos muchas ganas de visitar a nuestros seres queridos para darles el abrazo de Navidad y Año Nuevo.

Al vivir en la época en la que la tecnología nos permite comunicarnos de manera efectiva, no existe una razón para no avisar cuando llegaremos a la casa de un amigo.

Si nos hacen una invitación ya sea a un desayuno, comida, cena o fiesta, es muy importante respetar la hora tanto de la llegada como de la retirada. No excedas tu permanencia, pero tampoco partas muy temprano. Utiliza tu sentido común y las señales del anfitrión.

Nunca lleves a un agregado a la reunión si únicamente has sido invitado con tu pareja, aunque tengas de visita de Singapur a tu hermana con su esposo y sea cómodo para ti llevarlos.

El anfitrión decidirá si asistirán niños. Si en la invitación no los menciona, seguramente no están incluidos. No solicites una excepción con los tuyos ya que el anfitrión puede sentirse presionado.

Tal vez te dé un “si” por compromiso, pero no sería justo para los demás invitados que tuvieron que rechazar la invitación o contratar a una niñera para seguir las reglas. También pueden darte un “no”, lo cual lo haría sentir incómodo y hacerlo pasar por un nada merecido mal momento al tener la atención de invitarte.

Jamás asumas que Fido o Rambo serán bienvenidos. En primer lugar, es muy importante considerar que existen personas con alergias a los animales. Por otro lado, si el anfitrión tiene mascotas, tal vez no sean afines con la tuya y, además, pueden haber ciertos inconvenientes por parte del anfitrión cuando tu mascota tenga que hacer sus necesidades.

Como invitado, el ofrecer ayuda al anfitrión cuando está solo, atendiendo, puede ser un gran gesto de cortesía e inclusive, una muestra de agradecimiento por el esmero de su recepción.

Si alguien te comenta: “a ver si un día van a nuestra casa de Valle…” no des por hecha la invitación.

“Si eres invitado por varios días, el adaptarte a la dinámica del lugar, ayudar a las labores y en los gastos, te hará sentir más cómodo y seguramente, tendrás una invitación abierta para el día en que desees regresar”.

Si se te invita por una semana, únicamente será una semana.

Para que seas el huésped que todos desean invitar, considera que probablemente en el lugar que visitas, no está permitido fumar. Coloca tu equipaje y prendas fuera del alcance de la vista y abstente de reorganizar el mobiliario de tu habitación. Tiende tu cama todas las mañanas a menos que sea parte del trabajo del personal doméstico. Si compartes el baño, procura no tardarte. Aunque no lo compartas, mantenlo ordenado y limpio.

El principal objetivo es que des las menores molestias.

Si puedes encender la televisión de tu cuarto, mantén el volumen bajo. Nunca tomes los videos o discos del anfitrión sin solicitarlos. Respeta la dinámica del lugar de tal forma que no interfieras en los horarios en los que se lleva a cabo la limpieza, levantándote dentro de los horarios que se acostumbran en el lugar, igualmente para el desayuno, la comida, etc.

Evita rondar por la casa o hurgar en cajones, muebles o lugares que sean parte de la intimidad de tu anfitrión.

Si utilizas tu teléfono celular, procura hacerlo en tu habitación o en alguna zona en la que no causes ninguna molestia. Si necesitas usar el teléfono de la casa, solicita permiso y sé breve en tus llamadas. Si son llamadas de larga distancia, adquiere una tarjeta telefónica para que los cargos se hagan en ella.

Es importante que consideres el informar a tu anfitrión sobre tus planes durante el día. Deja un número en donde te puedan localizar. Si regresarás a las 7:00, llega a esa hora. Si te retrasas, llama por teléfono para avisar. Nunca llegues con una visita sin haber consultado con anterioridad.

Devuelve pronto cualquier cosa que hayas pedido prestada. A la hora de partir, nunca te lleves nada que no te pertenezca.

Aún si tu estancia no fue tan placentera como esperabas, cuenta con una buena disposición y muestra agradecimiento a tus anfitriones por su esfuerzo. Despídete con calidez y envía una nota de agradecimiento en cuanto llegues a casa. Nunca menciones ningún inconveniente que hayas experimentado con tu anfitrión. Cuando platiques de tu estancia a una tercera persona, exprésate positivamente y enfócate a las cosas buenas que recibiste. Nunca comentes algún acontecimiento que pueda dejar en evidencia a quien tuvo la atención de darte hospitalidad en su hogar.

jueves, 17 de diciembre de 2009

¿Serás anfitrión? ¡Procura ser el mejor!


Estas fechas decembrinas nos invitan a festejar con los amigos, con la familia, con los compañeros y quizá nos corresponda ser anfitriones en alguna ocasión.

Desde el momento en el que nos comprometemos a tener invitados en nuestro lugar, también debemos adquirir el compromiso de ofrecerles una hospitalidad placentera.

“Los pequeños detalles hacen la diferencia”

Si durante la sobremesa decimos “puedo preparar café si quieren”, tal vez nuestros invitados no quieran causar molestias y no sugieran su preparación, pero sin embargo, si afirmamos “voy a preparar café o té, ¿alguien de ustedes desea? Entonces nuestros invitados se sentirán más cómodos y aceptarán.

Durante la botana, por ejemplo, es mejor no preguntar si alguien quiere comer algo, sencillamente debemos colocar los alimentos al alcance de los invitados para que se sientan con la libertad de servirse.

“Tus invitados no deben sentir que se deben ganar tu hospitalidad”

Si alguno de tus invitados es médico, evita enseñarle tu salpullido; o preguntarle al abogado cómo puedes demandar a tu exjefe. Recuerda que es momento de esparcimiento y tal vez quieran olvidarse de su profesión durante ese tiempo. Si deseas consultarles, entonces contáctalos posteriormente.

Nunca solicites a tu amigo el cantante o el pianista que dé un show, al menos que sepas que le gusta y que se sentirá cómodo haciéndolo frente al grupo de invitados.

Cuando eres anfitrión, tus invitados no tienen la obligación de ayudarte en la cocina, a menos que te lo ofrezcan y te sientas en confianza de aceptar dando las gracias sencillamente.

Las reglas cambian cuando tienes invitados por varios días. Entonces puedes esperar más apoyo o colaboración por parte de ellos durante su estancia.

Hay que dejar que los huéspedes realicen tareas sencillas que los hagan sentir que no se están imponiendo a ti para que puedan disfrutar mejor tu hospitalidad.

Asegúrate que tus huéspedes sepan que estás encantado de pasar tiempo con ellos, pero te cuidado de no abrumarlos con demasiada atención. Pregúntales si hay algo en particular que desearían hacer; sin embargo, tal vez quisieras seleccionar algunas actividades antes de su llegada, pensando en los intereses que tienen en común.


Como anfitrión considerado quieres que se den cuenta que no sólo estás planeando en su beneficio, sino también en el tuyo. Por ejemplo, puedes sugerir visitar la exposición en el museo que has querido ver desde hace tiempo. Este es el momento perfecto para ir, todos lo disfrutarán.

Alterna días con actividades y relajados. Saturar la agenda puede ser estresante y cansado tanto para ti como para tus invitados.

Tus huéspedes deben sentir que a pesar de estar en casa de alguien más pueden tener el control de su tiempo. En cuanto a la salida hacia algún paseo, podrías sugerir el ir juntos o el que tu huésped vaya por su cuenta si lo desea. Al mismo tiempo, siéntete libre de solicitar tiempo para ti cuando tengas compromisos que atender.

Para recargar energía, como anfitrión, algunas veces necesitarás darte un receso y estar solo. Asegúrate que tus huéspedes puedan encontrarte en caso de alguna emergencia, pero hazles hincapié en que necesitas tener tu espacio.

Finalmente, recuerda que tu objetivo al actuar como anfitrión, es lograr que conozcas mejor a tus invitados y reforzar los lasos. Nunca olvides escuchar y hablarles desde tu corazón.